Y suele ser así...
las sonrisas que amanecen
en días no soleados
días grises, "neblinosos",
miradas que se cruzan, momentos de magia,
y súbitamene, sin saberlo,
todo cambia...
Así amaneció esa tarde opaca,
las comisuras de su rostro se dibujaron
como el agua se acomoda a la superficie
su sonrisa coloreó la tarde,
y así, un día más, apagado, anochecido, amaneció...
Y otra noche, entre otras luces... camuflada,
cautelosa, entre música, percusiones y gente,
estuvo sentada ella, anónima,
y una canción nos acercó,
como las miradas de ojos conocidos,
como los instrumentos cuando tocan en compás,
mis manos entendieron a las suyas,
y bailamos...
no había entonces más que saber,
no era un ser terrestre, tal vez ángel?,
y sonreír, fue mi respuesta,
y bailamos...
bailó, como cisne sobre el lago,
como cometas en el viento,
como perfecta pareja de baile,
mágico, como fuera un momento fabricado por un dios...
Me embrujaron sus maneras,
suavemente dulce,
graciosamente linda,
"coquetamente" seria,
sigilosamente... se encargaba de encantarme.
Y así, transcurrió el tiempo,
inexistente, imperceptibles se fueron los días,
entre bailes y sonrisas,
inexistente, imperceptibles se fueron los días,
entre bailes y sonrisas,
entre bromas y juegos
entre palabras y silencios,
caminé en las ilusiones de su magia
caminé, embelezado, caminé...
Pero había de despertar,
y descubrir,
que a veces hallamos esos seres,
por sola gracia de la vida...
por sola gracia de la vida...
En este sendero que recorro
he de encontrarte otra vez,
sabiéndote ya especial,
siendo feliz de conocerte,
y sabiendo también,
que mi esencia, pertenecía ya a otro sueño,
que fuimos forjados diferentes,
que debimos ser amigos,
que lo seremos,
pues ya había un amor para ti
con ojos que soñaron con verte,
y ya había un amor para mi,
con labios que extrañan a mis manos,
con mis labios que extrañan a sus labios...
estuvimos ahí por destino,
para saber que a veces,
volver es una forma de llegar...
a los corazones a los que ya pertenecíamos.
David N.