Ella era una chica como aquellas
que una vez, cuando niño, encontrar habías soñado
linda, con las manos y el rostro delicado
"flaquita", como cuando uno se enamora cuando niño
pero ahora,
hecha mujer,
estaba ahí, una buena tarde, y yo no supe que decir...
Era como aquella,
aquella que pensabas en la calle de tu barrio
un día encontrar en una bicicleta
paseando, un día con sol en el parque
una muchacha de pelo y ojos negros,
con mirada con sabor de café
con sonrisa con sabor de miel...
Así la descubrí...
Yo me acerqué una vez
mi mano extendida le pedía de su tiempo
baila conmigo, mis ojos le decían
me miró, para leer mi rostro
y lo supo, ella me tomo para bailar...
Pronto mi brazo rodeaba su cintura,
delgada, esculpida con suavidad,
su mano izquierda sobre mi hombro
y sus ojos con seguridad
esperaron a mi paso
Yo creía que que cuanto había hecho
intrépido, osado, galante
me ganaba el favor de sus ojos,
pero estaba equivocado,
no era yo,
ella fue , siempre ella,
ella fue quien me tomó.
David N.