jueves, 10 de mayo de 2012

Hace ya 24 primaveras, un día 7


Hoy,
afortunados aquellos que hoy
pueden darte un abrazo
y escucharte reír,
verte alegre, reír,
en tu día...


Dichosos,
los ojos que te han de ver cada mañana
contemplarte, durmiendo, allá lejana,
suave ángel recostado,
dichoso el regazo
sobre el que tu rostro ha de descansar
y dejarte sobre sí,
volver de tus sueños, despertar...


Y quien vendrá a tu vida…
quien jugará con tu nariz
roja por el sol y por tu risa,
quien te tomará de las manos
y le dejarás morder tus labios,
quien irá a secar
las lágrimas que resbalan tus mejillas
en días tristes,
a quien tus brazos han de apretarse
aferrando tu rostro en su pecho,
quien tomará por asalto tus pensamientos,
tus momentos con la almohada, antes de dormir,
quien te cuidará…
en días tristes, cuando tengas miedo,
cuando duermas,
oh dichoso!
…a quien darás tu corazón…


Y mientras aquí
a océanos de lejanía
y a medio mundo de tierra
hay memorias recordándote
un corazón, de nostalgia invadido,
con labios que mordieron los tuyos,
con manos que conocen tu cintura,
con ojos que te han visto amanecer,
con olfato que recuerda tu aroma,
te recuerdo,
...hoy...
que la vida te ha puesto allá
hoy,
que solo deberá haber felicidad en tu rostro
hoy,
que cada persona te visita,
te llama,
te puede ver, te puede oír,
hoy,
que como un día
hace ya 24 primaveras
sucedió el milagro de ti para este mundo.

Feliz cumpleaños hermosa.



David N.

sábado, 5 de mayo de 2012

Esta noche que no acaba



Hay noches
oscuras, mudas, solitarias,
en esperanza acaecidas
naufragadas
hay noches...

Un cigarro, un papel,
el vacío del pecho
la amargura en la garganta
y la flaqueza en el puño,
para ver llegar el invierno
en soledad...

A donde se fueron esos días
de verde paisaje y sol amarillo
a donde se fueron las sonrisas de mañana,
en que otro paisaje
han de hacer felicidades?

A donde van
mis manos si ya no están las tuyas
a donde irán mis oidos
si tus susurros se han apagado
y la música de este mundo se ha marchado...

A donde irán mis pies
si ya no estás para bailar,
donde duermen mis palabras
aquellas que no llegué a decirte
escritas en el cielo
de alguna tarde, de algún parque, de algún sueño contigo. 

A donde van mis ojos
si ya no veo por los tuyos
si ya no hay color,
donde están mis labios
secos, resquebrajados, sin sabor,
si ya no beben de los tuyos...

donde estoy
si ya no estás...

solo tu perfume se ha quedado
grabado en mi recuerdo,
inconsciente,
el olor de tu cabello, en tu almohada,
indeleble
cuando cierro los ojos

Donde estás...
en esta noche que no acaba.


David N.

martes, 1 de mayo de 2012

Adiós imperfecto



Donde... 
canta ahora la voz que sonaba, 
que se deslizaba, como una hoja en el viento,
que vibraba como un solo diente de león... 
cayendo sobre la hierba con rocío...

cuantos sienten,
la vida fluir en un suspiro que se apaga en tus oídos...
cuando te abraza como el río a la roca,
cuando una persona te abraza tanto... 
que te hace sentir que siempre le perteneciste,
que solo esperabas encontrarla,
sentir el roce de su nariz en tu pecho mientras se aprieta contra ti,
para no dejarte dejar de ser parte de su mundo...
por última vez,
cuando sus manos se aferran a tu espalda, 
suplicándole a tu piel, 
que no se separe de sus manos...

Para vivir ese momento, y saber,
que en alguna otra vida,
le dejaste a Dios el mensaje,
que te acerque a ella un día...
en otra vida, donde nunca la puedas dejar... 
ni dejar ir...
como si esas palabras vivieran
siempre su "siempre" que les dio magia...

"Aunque sea mucha la distancia,
el tiempo, y el destino, nos separe,
siempre estaré contigo...
nunca lo olvides"... me dijo.

El siempre, y el nunca...
infinitas partes, hermanas,
de las frases que se dicen,
cuando se ha amado...

si nací necesitándote,
viví sin saberlo, pero necesitándolo... 
cuando me di cuenta, que cada pequeño
momento anterior de mi vida,
cobraba sentido contigo... 

Cómo?, cuando?, maldita sea!,
descubres que cualquier sentimiento o sensación hasta entonces,
ha sido tan pequeño, y ahora un todo gigante aparece,

He de seguir con el sentimiento...
hasta que te vuelva a ver,
en esa otra vida...
u otra sonrisa me devuelva el amanecer.

Adiós,
tal vez esta vez,
si mi corazón lleve tatuado el mensaje divino,
y él me lance, aunque sea, un poco cerca..
de donde la vida te ponga... para que... 


una vez, solo una vez... 
me vuelva a cruzar contigo, saliendo de una tienda...
y nuestros ojos,
volverán a saber lo que nuestro corazón no dijo.


David N.

lunes, 16 de abril de 2012

Suave


Eres... acaso,
ese "dolorsito" en la yema de los dedos
que he sentido, que viene y debilita,
cada vez que te he buscado en mi nostalgia,
que solo se siente
cuando uno se enamora...

Eres ese instante sin aliento
que al pecho invade en la noche
de un mar de estrellas...

Eres...
mis naranjas del cielo
cuando el ocaso se apropia del mar,
mi verde del camino
de la montaña en primavera,
el perfume del aire
cuando el campo florece,
el "calorsito" del café, aromado,
de madrugada en el invierno;
el sabor del agua
caída cuando llora el cielo...

Eres,
ese color, dorado, de tu piel
pintado en acuarela
por un sol de verano

eres la curva de tus pies,
suave...
que mi rostro ha de extrañar
tocar otra vez...

esa imperfección, pequeñita, de tu diente
no sería más bonita,
no sería más perfecta,
si no fuera tuya...

eres ese rojo de tu nariz
cuando ríes...

eres tu caminar
suave...
como cisne sobre el agua
como lágrima en el rostro
como hoja que cae en el otoño
como la brisa sobre la piel,
suave...

Eres tu risa,
suave...
deletérea, encantadora,
armónica, melódica, embrujadora,
mi prisión y libertad...
son tus ojos
mi nacer y mi morir...

Eres tu voz,
suave...
tu susurro
caricia de mi oido,
caricia de mi sueño,
caricia de mañana...
tu silencio
misterioso, cautivador...


Si acaso hubiera forma
de describirte, tal vez,
ya no serías tú,
sino mi limitada humana capacidad
de intentar definir
las infinitas formas en que tu ser
se ha grabado sobre el mío.


David N.

lunes, 2 de abril de 2012

El alma que amaneció con tu llegada



Y así aquella alma llegó a ese valle,
no era un alma cualquiera...
cargaba temerarios sueños
esculpidos en infancia,
infancia de olores arbóreos,
de frescuras de río,
de colores de flores,
de verdes de campo,
de llovidas gotas en el cuerpo...

Aquella alma,
aferrada a viejos principios
maternos de cimiento,
paternos de columnas,
de espíritu y corazón, en esencia...

Alma de esperanzas,
no acaecidas en tormentas
impuestas en su destino,
no perdidas en batallas
libradas muy pequeña...

Así llego...
una mañana húmeda
con olor a mar,
con sol naciente en el oriente,
con pesar de viaje
con cariños de llegada
con rostros conocidos,
a una nueva tierra...

Quiso el tiempo
que caminara mucho más,
fuera acaso su voluntad
vivirse así misma el alma en soledad?
tal vez era su tiempo
era el tramo del sendero que tocaba...

Ni golpes,
ni tristezas o amarguras,
ni desesperanzas,
ni noches sin estrellas,
ni corazones duros, 
ni almas oscuras,
ni duros suelos en caídas,
apagaban su esperanza...

Solo la soledad
cazadora infalible de sueños
podía anochecer sus ilusiones...
así anduvo,
así navegó entre tormentas,
el alma que un día llego a este valle,
y casi "naufragante",
ya con hombros cansados
con cicatrices,
con los brazos ya cayendo,
rindiendo las pestañas,
aferrada aún a su velero,
un día,
te conoció...

Y el sol, el arcoíris, el rocío, el perfume,
no se fueron más...

Así amaneciste mi vida.


David N.

jueves, 29 de marzo de 2012

Los ajenos sueños que viví


Y suele ser así...
las sonrisas que amanecen
en días no soleados
días grises, "neblinosos", 
miradas que se cruzan, momentos de magia,
y súbitamene, sin saberlo,
todo cambia...

Así amaneció esa tarde opaca,
las comisuras de su rostro se dibujaron
como el agua se acomoda a la superficie
su sonrisa coloreó la tarde,
y así, un día más, apagado, anochecido, amaneció...

Y otra noche, entre otras luces... camuflada,
cautelosa, entre música, percusiones y gente,
estuvo sentada ella, anónima,
y una canción nos acercó,
como las miradas de ojos conocidos,
como los instrumentos cuando tocan en compás,
mis manos entendieron a las suyas,
y bailamos... 
no había entonces más que saber,
no era un ser terrestre, tal vez ángel?,
y sonreír, fue mi respuesta,
y bailamos...
bailó, como cisne sobre el lago,
como cometas en el viento,
como perfecta pareja de baile,
mágico, como fuera un momento fabricado por un dios...

Me embrujaron sus maneras,
suavemente dulce,
graciosamente linda,
"coquetamente" seria,
sigilosamente... se encargaba de encantarme.

Y así, transcurrió el tiempo,
inexistente, imperceptibles se fueron los días,
entre bailes y sonrisas,
entre bromas y juegos
entre palabras y silencios,
caminé en las ilusiones de su magia
caminé, embelezado, caminé...


Pero había de despertar,
y descubrir,
que a veces hallamos esos seres,
por sola gracia de la vida...

En este sendero que recorro
he de encontrarte otra vez,
sabiéndote ya especial,
siendo feliz de conocerte,
y sabiendo también,
que mi esencia, pertenecía ya a otro sueño, 
que fuimos forjados diferentes,
que debimos ser amigos,
que lo seremos,
pues ya había un amor para ti
con ojos que soñaron con verte,
y ya había un amor para mi,
con labios que extrañan a mis manos,
con mis labios que extrañan a sus labios...

estuvimos ahí por destino,
para saber que a veces,
volver es una forma de llegar...
a los corazones a los que ya pertenecíamos.


David N.

sábado, 17 de marzo de 2012

La onírica travesía de tu ausencia




Soñaron los héroes con ser dioses
soñaron los hombres poder volar
soñó el mar con conquistar la tierra
soñaron las rocas poder cantar
soñó la luna con el sol
soñaron los árboles alcanzar el cielo
soñaron los peces con la tierra
soñaron...

Soñaré cada noche con tu sonrisa
soñarán mis sentidos...
soñaré con los olores de tu cabello
soñaré con los colores de tu risa
soñaré con el sonido de tu pasos, de mañana,
descalzos, suaves, como piel de manzana fresca
soñarán mis manos con tus labios
soñaré con la suavidad de tu cintura
soñaré con tu voz en mi mejilla
despertarme...

Soñaré por mil noches y mil días
con todas las formas de ti
he de caminar, la onírica travesía que elegí,
navegaré los mares de tu ausencia
encaramado a las velas de mi esperanza
prendido de las fuerzas de mi corazón
remaré...

Para llegar a tí otro día
para que llegues a mi una mañana
un día que no acabará
volveremos a ser lo que no fuimos
volveremos a ser lo que seremos
volverás a ser parte de mi
volveré a ser parte de ti
y sabrás, que nunca te fuiste
que siempre fuiste mía
que siempre fui tuyo,
que somos solo uno.


David N.