Ondas…
Ondas sutiles en el aire, respiradas…
dados relucientes como fueran los más claros
los dientes que siluetan su sonrisa…
Mieles con limón,
rojas fresas con suavidad esférica
los labios que me tocan...
en una noche de las últimas.
De las últimas
de este mundo que conozco,
rodante, obstinado en su pesar
como la gota que conoce su destino
y que a pesar tal, tan lluvioso,
no se detiene en su caer...
así esa noche sucedió,
la última de tantos onces...
Ondas... que son su cabello,
erizado o ensortijado
por agua o por viento,
con aroma de mañana,
con aroma desde siempre...
dulce,
con olor dulce, como níspero
amarillo, rojizo, maduro... dulce,
así aromaba su cabello...
frondoso pero suave
espeso pero liso
entrelazaban sus cabellos en mi rostro...
Radiante,
como el ocaso sobre el río,
como su reflejo sobre agua
como aurora entre la nieve
como el amanecer en el rocío
era su sonrisa...
Así me deparó la suerte
despedir la última de las noches
así me deparó el destino
esa noche, templada, con brisa,
con olor, con luces en el cielo
rebeldes a morir, en la noche,
oscura, a la rivera de las aguas
el río susurraba...
"rendiros, es ya la última de las noches"
así me depararon las noches,
vivir la hermosa de sus últimas...
Dos extensiones caminantes de su cuerpo
buscaron el calor emanado del mío
y lo hicieron parte suya,
lo reclamaron como patria,
insistía su obstinado corazón
en el temerario ideal
de sobrevivir aquella noche...
de las últimas.
De las últimas
que recordé su nombre,
que impregno su silueta sobre mi,
de las ultimas
que recordé mi nombre,
y que esculpió su olor en mi respirar
que me dejó...
Con nostalgia eterna,
de su aroma,
de su ser...
D.N.
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