Que se diga...
que he pisado de verdad este mundo,
que he olido la hierba húmeda del rocío,
que he sentido el aire frio en la cara
con inexplicable disfrute,
que he dormido una tarde con sonidos
de olas de hojas de eucaliptos,
en la montaña...
que he visto el cielo salpicarse de colores
como si no creyera en su propio azul.
No podrán decir,
que no he visto el brillo de tus ojos
que no he sentido tu corazón a trote
remecerse en mi regazo,
que no has querido leer mi mente...
No dirán,
que no he visto, al suelo afortunado
que no he visto, al suelo afortunado
ser acariciado por tus pies caminantes
como si tus pasos giraran la tierra...
que no he visto el dormir de tus pestañas
y que,
y que,
ni la luz ha podido
pintar el amanecer de tu silueta..
pintar el amanecer de tu silueta..
No sabrán, ni sabré como…
he acariciado el cielo,
y he comprendido,
que no es para siempre...
que no es para siempre...
Pero también he comprendido,
que hasta un instante, sin respiro,
puede ser un siempre.
D.N.
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