Hoy
he podido comprender
al más grande poeta de antaño,
hoy, que como en él,
que "en mis ojos brujos hay candelas
como en un condenado",
he visto caer los cielos
he visto a los arcoíris
volverse grises
y perderse...
Hoy,
la he dejado partir del alma,
la he dejado ir de mi mente,
he aplacado el corazón
y he liberado mi demonio.
Se ha perdido todo ya
la obstinación de mi corazón
no bastó...
la perseverancia de mi alma
adorable,
han perdido, han sido derrotados los dos,
el “decidio”, oscuro, los ha vencido.
Quien ahora
contendrá aquel demonio?!
quien ahora tendrá la llave
de sus cadenas,
aquella llave, ya roída,
se ha perdido en el camino...
Hoy no tengo sueño,
ni sueños,
y arde por dentro mi alma,
hoy, ha perdido su principio
y oscura espera,
mi alma,
mi alma,
oscura espera,
su momento,
pobres! pobres!
los que mi demonio ha de encontrar.
Ay! ay!
he matado a Dios y me arrepiento,
como el poeta de ayer,
he visto,
las caídas hondas de los Cristos de mi alma
acontecer sin fuerza que se oponga,
y he dejado ir mi voluntad
y apoderarse mi demonio...
Dios mío, te he matado!
en noche aciaga, en noche absurda,
perdóname!
perdóname!
ya no hay quien me contenga
oscura mi alma,
ya no puedo!
oscuro el día,
ay dios!,
te he matado y me arrepiento.
David N.
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