Apostando a inventar la felicidad
he caminado,
como loco en la calle,
inefable,
no por eso menos despierto,
tal vez aún más sensato
que orador de multitudes,
arriesgado a matar miedos
aunque sea por un día
he intentado, con buen ánimo,
ser feliz, nada más.
he intentado, con buen ánimo,
ser feliz, nada más.
Ah señor,
porque me habrás dado esta alma,
este espíritu,
medio loco,
medio alegre,
medio sensato,
medio feliz,
medio solo.
Navego así
atrapado en mi carabela,
condenado a tripularla,
en soledad,
y en el silencio de mi introspección
de este mar, con días mansos
y otras tempestades,
medito, ya resoluto,
mi estrategia,
de que un día
no se como ni se cuando
tú, dulce esquiva, por fin me necesites.
Perdóname, muchacha, si desvarío
perdóname,
que así de insensato es mi delirio
totalmente consciente,
pero no te preocupes,
si oíste que me muero
que hoy no me toca,
que moriré como Vallejo
en París con aguacero,
que hoy no me muero,
quien sabe,
tal vez si,
tal vez solo un poquito.
David N.
No hay comentarios:
Publicar un comentario