Y solo pasando el trago amargo
y encendiendo su alma
el trovador pudo comprender...
podía liberar toda su ira,
podía maldecir sus principios,
podía romper las cadenas
de su demonio
y liberarlo...
Y sin piedad
tomar corazones,
y aún así, y aún así!
aún matando a su Dios,
su corazón volvería a arder
y un nuevo amanecer, una nueva sonrisa,
como la lluvia en el desierto
traería vida a su corazón apagado.
Pero el día no ha llegado
hoy todavía hay ojos brujos
aún hoy sus demonios,
blasfeman,
hoy arderán sus pasiones,
y ojalá, no esté entre aquellos,
corazones,
aquel que un día,
ha de devolverle la paz.
Hoy no me quieras
porque hoy no soy bueno,
hoy no me esperes,
hoy no me llores,
que mi alegría no está,
hoy las candelas de mis ojos,
arden rojas,
hoy juego cartas con el diablo,
hoy!
hoy juego cartas con el diablo,
hoy!
hoy no soy yo.
Y si aún así me quieres,
si aún así me esperas
si aún así me lloras
entonces,
no te rindas,
que aún oscuro,
aun lejano,
yo te busco,
yo te espero,
aun en esta noche amarga,
perdida,
una parte de mi,
es aún buena,
cual rey David en la caverna,
te llamo,
te anhelo,
y yo aún no me rindo,
te llamo,
te anhelo,
y yo aún no me rindo,
porque yo te quiero.
David N.
