Ayer iba caminando
por el parque a media noche
el Castilla, oscuro y lleno de
árboles
que sombríos parecen negros cuando
el día se ha marchado,
la niebla llamada por el frío
acudía
a corroerme el hueso mientras un
cigarro me calma,
no hay gente, todo está vacío,
casi puedo escuchar mi aliento al
respirar
mientras veo las formas del humo
que exhalo
confundirse con la niebla...
mi mente se confunde
entre si vivo un sueño
o hasta si vivo,
o si un rastro de locura me ha
traído aquí,
y medito mientras
tomando ventaja del silencio de
una noche de domingo
por caminitos del parque,
dormidos,
camino…
el pasto está mojado, lo puedo
sentir,
hay barro en el camino y con
cautela avanzo,
es enorme, es un bosque resistente
al cemento de Lima,
el frío se mete en mi bufanda
y sigo pensando,
que busca mi ser que no quiere
volver a mi lecho
a descansar como el común de los
mortales,
pero sigo entre árboles, oscuro
casi todo,
y en el camino, sin verla venir
se cruzó una mujer!
se cruzó una mujer!
me asusté y quedé quieto,
pero me mira…
Era anciana, canosa, de cara
huesuda,
de mirada profunda y ojos
encendidos,
con las manos magulladas
y las uñas largas,
como quien duerme en las calles,
pero con rostro duro, como forjado
por aceras frías
La anciana me preguntó...
"joven, con aún fuerza en
las piernas
con orgullo en el semblante
y juventud en el pecho, henchido,
si tuviera razones para quedarse
en este mundo duro,
cuales serían?"
La pregunta me dejó perplejo,
me quedé en silencio
unos minutos
ante aquella su mirada fija, con ojos que punzan la mente
y recordé que la
pregunta ya me había sido hecha,
y en mi mente, y en silencio,
pensé...
"Quiero quedarme aquí...
yo que un día casi me
despido,
yo aún tengo
razones para pelear
y batallas que vencer,
porque tengo un pueblo adorable,
por el cual luchar,
porque aún no he me he
lanzado en un velero
y visto el atardecer en altamar,
porque aún no he
sentido nevar sobre mi rostro
y no he visto el horizonte ponerse
blanco,
porque no he visto el amanecer en
un desierto
helado, con cielos rojos y naranjas que solo por otras voces he soñado
porque quiero volver a quedarme
dormido, una tarde,
en el bosque con el viento soplando
en las hojas,
con perfume y con gorriones murmurando,
yo no me puedo ir sin volver a ver
la luz del sol dibujar la silueta
de mi amada en la mañana,
porque aún no le he jurado amor a una mujer ante dios,
porque aún no he
cargado un hijo mío
varón recién nacido, en
los brazos...
yo no me voy!
porque quiero un día, otra vez,
aunque sea solo un día,
volver amar sin miedo a la
muerte".
Volví de mi mente y
me percaté que la
anciana seguía ahí,
apenas intenté emitir
palabra alguna,
ella me calló con la
mirada, y me dijo...
"Joven hombre,
no es necesario que diga nada,
sus razones bastan,
seguramente volveré otro día u otra
noche
no lo olvide, volveré,
pero esta no es la noche en que he
de llevármelo."
Y entonces... desperté
llevaba días de batallar sin saberlo, contra ella,
y supe quien era aquella anciana,
y supe que no era mi momento.
David N.